PARTICIPACION, JORNADA ESCOLAR Y CONVIVENCIA.
Uno de los motivos por los que estamos en APAS Y Federaciones es por el deber y el derecho que tenemos a mejorar el sistema educativo de nuestros hijos participando en los centros educativos. Además, esta participación tiene que ser colectiva, respetando la participación individual que cada uno ejerce sobre la educación de sus hijos.
Participar significa, entre otras cosas, seguir el proceso de aprendizaje del alumnado, mantener contacto con el Claustro y el Equipo Directivo e integrarse en la vida del centro. Como padres y APAS podemos dificultar esta participación cuando no anteponemos el diálogo a la defensa de nuestra posición, aunque tengamos derecho a discrepar no mantenemos comunicación con el centro y no nos implicamos de manera activa.
Uno de mayores focos de conflicto se encuentra en el proceso de cambio de jornada, que hace que se someta a la comunidad escolar a unas tensiones innecesarias. Como resultado, las familias dejan de participar en el colegio, se restringe su presencia en las actividades comunes de centro y se enrarece el clima en el Consejo Escolar.
En la mayoría de los casos es una reivindicación del profesorado y de sus sindicatos. No hay ningún estudio que asocie esta jornada a una mejora de la educación. Los padres, cuando votan a favor o en contra de la jornada escolar continua, también están aprobando o denegando el cambio de jornada laboral del profesorado.
No es raro encontrar proyectos de “jornada” con falta de rigor, información que no se ajusta a la realidad y parcialidad absoluta, porque es muy frecuente en ellos la omisión de las opiniones de las Confederaciones y Federaciones de APAS y de los expertos, que advierten sobre los inconvenientes de este modelo y consideran la jornada partida un horario más adecuado para los menores.
El desencuentro, se inicia cuando los argumentos dogmáticos del profesorado no convencen a las familias, éstas se sienten presionadas, consideran que se les está negando el diálogo o detectan anomalías en el proceso, así como dificultades para celebrar asambleas informativas.
Siempre que ha habido miembros de las juntas directivas de las asociaciones opuestos o, como mínimo, escépticos a la jornada continua, ha estallado un conflicto desproporcionado.
Para terminar en positivo, hablaré de algunas actitudes que favorecen la participación y la convivencia: solicitar información de cómo funciona el centro, el Plan de Convivencia y el sistema educativo; aumentar el trato personal con el profesorado para facilitar la colaboración conjunta; e, indiscutiblemente, no perder el diálogo, puesto que el enfrentamiento expulsa a las familias de los centros y destruye la participación.
A pesar de las dificultades, no vamos a renunciar y seguiremos con ilusión construyendo entre todos y sumando cada vez más personas al proyecto de escuela democrática y participativa en el que creemos porque, para restar, ya están algunos agentes externos.
Arancha Ventura
Miembro Junta Directiva de FAPA "Giner de los Ríos" de Madrid
Publicado en la Revista CEAPA nº 110
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